Entrevista con Ángel Luis Sánchez Moreno

En EG-REEDS estamos encantados de poder ofreceros esta increíble entrevista con Ángel Luis Sánchez Moreno. Nacido en Madrid en 1995, se ha consolidado como una de las figuras más prometedoras en el mundo del oboe. Recientemente ha sido galardonado con el Primer Premio y el Premio del Público en el prestigioso «Sony Music Foundation 13th International Oboe Competition of Japan». Reconocido por su excepcional expresión, creatividad y capacidad para explorar distintos colores en el sonido.

Ángel Luis Sánchez ejerce actualmente como profesor de oboe en el Conservatorio Superior de Música de Aragón, además de su destacada carrera internacional como concertista. Ha colaborado con renombradas orquestas como la Orchestra Mozart, Budapest Festival Orchestra y la Mahler Chamber Orchestra. Ha actuado bajo la dirección de maestros de la talla de Daniele Gatti y Zubin Metha en escenarios de renombre mundial, incluyendo el Lucerne Festival y el Royal Albert Hall de Londres. Con un debut como solista a los 13 años y una formación musical en instituciones prestigiosas bajo la tutela de maestros como Hansjörg Schellenberger y Lucas Macías Navarro, Ángel Luis es ampliamente aclamado por su sonido y musicalidad, posicionándose como una figura líder en su generación de oboístas.

Ángel Luis Sánchez oboe.

 

¿Cómo fueron tus inicios en la música / con el oboe?¿Había más músicos en la familia?

Mi vida ha estado acompañada de música desde que nací. Mis padres no son músicos profesionales, pero siempre han sido unos apasionados de la música. Ambos tocan la guitarra y mi madre tiene una gran voz. De pequeño mi juguete más preciado siempre fue una guitarra, terminaba el día con los dedos destrozados de tanto “aporrear” las cuerdas. 

Empecé a estudiar con siete años en el conservatorio junto a mis hermanas y tengo la gran suerte de poder decir que, de forma casi mágica, el oboe me eligió a mí. No sabía nada del oboe y tras un concierto de demostración de los instrumentos me quedé totalmente enamorado de su sonido.

 

Debutaste como solista a una edad temprana. ¿Cómo te influenció esa experiencia temprana en tu relación con la música y tu desarrollo como oboísta profesional?

Para un niño de trece años te puedes imaginar que la experiencia fue inolvidable. Siendo honesto, era casi como un juego. Disfrutaba tanto de la música y del escenario que tampoco le daba mucha importancia. Evidentemente, estas experiencias te aportan mucho para el resto de tu carrera. La motivación que supone una situación así es inexplicable y te aporta mucha confianza. Al escenario siempre hay que tenerle mucho respeto pero aprendes a quererlo y finalmente a necesitarlo.

¿Qué profesor ha marcado más tu carrera?

Realmente todos mis profesores me han marcado de una forma muy especial a lo largo de mi carrera. He tenido la suerte de estar rodeado de grandísimos profesionales en el momento adecuado. 

Durante mi etapa en el grado profesional y grado medio estudié con Juan Ramón Domingo, siempre le estaré agradecido por todo el trabajo que hizo conmigo. Era muy disciplinado dando clase y me abrió un mundo de posibilidades en aquel momento, presentándome también a otros oboístas con los que estudiaba regularmente y quienes fueron importantísimos en mi educación como Ramón Puchades y Roberto Turlo. Pasábamos mañanas y tardes enteras dando clase y escuchando música. Fue una etapa preciosa de mi vida, en ellos sentía esa figura del antiguo maestro que te apadrinaba y se volcaba en tu educación. 

Posteriormente estudié en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con Juan Carlos Báguena y en la Escuela Superior de Música Reina Sofía con Victor Anchel y Hansjörg Schellenberger. Fue la etapa más intensa como estudiante, tras cursar primero y segundo simultáneamente en los dos centros, decidí terminar tercero y cuarto en la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Tengo todavía muy presentes mis clases con Schellenberger y con Víctor Anchel, de hecho, a Víctor le pido consejo constantemente, es de las personas más inteligentes y brillantes que conozco, aquel libro al que recurres cuando necesitas cualquier información completa y fiable. 

Después estudié el máster de interpretación en Friburgo con Lucas Macías, probablemente el profesor que más ha influido en mí en los últimos años, guardo una magnífica relación con él y desde que le conocí con 15 años siempre creyó en mis posibilidades y talento, dándome oportunidades y ofreciéndome todo su apoyo.

En mi caso, Maurice Bourgue, Ramón Ortega o José Luis García Vergara han sido una inspiración a lo largo de mi carrera, aunque no haya estudiado con ellos de forma oficial, siempre puede haber profesores que tras varias masterclass despierten algo especial en ti. 

Si he mencionado a todos y soy incapaz de decir quien me ha marcado más, (sería casi como decir si quieres más a papá o a mamá) es porque como he dicho antes, he tenido la gran suerte de que cada uno de ellos ha formado parte de mi educación en el momento oportuno, y todos ellos me han transmitido un valor en común que cada día me repito como una oración: “el músico ha de estar al servicio de la música y no la música al servicio del músico”.

 

¿Con qué tipo de oboe tocas?

Actualmente toco con un oboe Marigaux modelo M2. Me encuentro muy cómodo con los instrumentos Marigaux ahora mismo. Hasta hace 6 años los oboes que me acompañaban eran oboes Yamaha. Siempre he defendido que cada oboísta tiene que encontrar su instrumento al margen del “marquismo” al que estamos acostumbrados, cada uno tiene que buscar un instrumento que se acople a su forma de tocar y que le ayude a sacar lo mejor de sí mismo. Más allá de todo esto, a veces olvidamos que el instrumentista es quien hace grande a una marca.

 

Si tuvieras que destacar una obra del repertorio para oboe, ¿cuál sería y por qué?

Puede parecer demasiado evidente, pero probablemente sería el concierto de Strauss. Creo que todos los colores y recursos técnicos e interpretativos que un oboísta puede abarcar en este concierto son tan amplios que en cada interpretación descubres algo nuevo. Fue el primer gran concierto que toqué de solista con 17 años, con una orquesta joven y de gira por Europa, siempre será un concierto muy especial. 

Por otro lado, cuando interpreto repertorio barroco me encuentro muy cómodo y tiene mucha importancia para mí. Las primeras grabaciones que escuché para oboe fueron los conciertos para dos oboes y orquesta de Vivaldi interpretados por Heinz Holliger y Maurice Bourgue, los escuchaba cada día en bucle y entonces ya intuía que el oboe me iba a acompañar siempre. 

¿Cómo fueron tus inicios en la orquesta?

Mis inicios en la orquesta fueron en el conservatorio. Teníamos banda y orquesta. Nunca me sentí cómodo en la banda, el timbre y los colores que escuchaba en la orquesta sinfónica o de cámara eran incomparables en mi opinión. El oboe siempre tenía un brillo especial cuando sonaba entre la cuerda y siempre ha sido el camino que he intentado recorrer.

 

¿Cuál es el repertorio en la orquesta con el que te sientes más identificado o el que más te gusta?

Creo que va cambiando según crece el repertorio que interpretas pero es cierto que con Gustav Mahler siempre he sentido algo especial. Su carácter jovial, a la vez que profundo y maduro, aunando música tradicional y popular con las frases más preciosas escritas para orquesta, sacan lo mejor de mí cada vez que lo escucho o lo interpreto. Hace poco interpreté su novena sinfonía con Ivan Fisher y la Budapest Festival Orchestra, probablemente uno de los conciertos más especiales y bonitos de mi vida.

 

Has trabajado con una variedad impresionante de directores y artistas. ¿Cómo han influido estas colaboraciones en tu enfoque artístico y estilo interpretativo?

Es curioso cómo una misma obra se puede entender de formas tan diferentes dependiendo del artista o el director. En mi opinión, un director que proponga algo de una forma argumentada siempre va a ser una inspiración y el fruto de una nueva reflexión. Puedes estar más o menos de acuerdo, pero siempre es interesante. En los últimos años he trabajado con muchos directores de primer nivel pero con los que más he disfrutado y me han inspirado de una forma especial han sido probablemente Ivan Fisher y Giovanni Antonini. Tienen un gran carisma, un absoluto conocimiento de la partitura y sus ideas van más allá de lo que la mayoría es capaz de ver y percibir. 

Una de las cosas que más te hacen crecer también es compartir escenario con grandes artistas y escucharles de cerca (Patricia Kopatchinskaja o Janine Jansen). Todo resulta fácil, coherente y da pie a que las ideas encajen de forma brillante. Es difícil saber qué te ha influído de cada uno, pero todo suma y sientes que maduras poco a poco.

 

 

¿Cómo ves el panorama musical en España actualmente?

Creo que siempre lo veré de una forma agridulce. Por un lado, observo con tristeza que cada vez hay más músicos con un gran nivel que tienen que salir a buscar un futuro fuera de España porque la oferta laboral aquí es muy escasa o que directamente les dan las oportunidades en el extranjero y aquí encuentran muchas más puertas cerradas. Por ponerte un ejemplo, yo vivo en Madrid y en los últimos cuatro años he trabajado dos semanas escasas en España a la vez que me llaman de las mejores orquestas de Europa, ¿Es coherente?.

Un país como España, en el que hay un talento especial y el que indudablemente es potencia mundial en música clásica, debería invertir muchos más recursos en la creación de orquestas o en la mejora de las condiciones de las que ya tenemos. Estamos llenando todas las orquestas del mundo con artistas que buscan la excelencia y mejores condiciones cuando podríamos tenerlos aquí y disfrutarlos todas las semanas. Está claro que para una gran formación y el crecimiento como músico es importante salir, ver cómo se trabaja en el extranjero, compartir experiencias, etc, pero al final a todo el mundo le gusta volver a casa. En España siempre hemos tenido ese complejo de que lo de fuera es mejor que lo que tenemos aquí, pero muchos de los mejores artistas “de fuera” son españoles y todavía nos cuesta traer a solistas con apellido español sin querer regatearles el caché o sin darles el reconocimiento que tienen más allá de nuestras fronteras. Sumado a todo esto, en los colegios la música es tratada como una asignatura menor, los medios apenas se hacen eco de la vida musical de nuestras ciudades y los apoyos institucionales públicos y privados para la creación musical son insuficientes. 

 Y por otro lado, y a pesar de lo que he dicho anteriormente, también creo que es el mejor momento musical en España. Las orquestas se están renovando poco a poco y suenan realmente bien. Tenemos creadores de ciclos y festivales muy buenos y algunos gerentes muy formados que trabajan cada día intentando impulsar a nuestras orquestas y artistas, refrescando nuestras programaciones, innovando e ideando un nuevo futuro para nuestra cultura.

Pienso que es algo en lo que todos deberíamos reflexionar, pensar qué es lo que podemos aportar día a día en la búsqueda de la excelencia y el crecimiento de nuestra cultura y que ésta no sea parte de una utopía ni un ideario político, si no un bien común, cuidado, apreciado y defendido por todos.

 

El Sony Music Foundation International Oboe Competition of Japan es reconocido como uno de los más prestigiosos concursos del mundo para oboe. ¿Cómo percibes la importancia de haber ganado el primer premio y además el premio especial del público?

Evidentemente me siento muy orgulloso del logro. El público en Japón es maravilloso, hacen que te sientas muy querido y valoran mucho tu trabajo. La verdad es que estoy inmensamente agradecido a todo el público y al jurado del concurso por los premios. Para mí una gran parte de la importancia de este concurso reside en haber premiado mi propia identidad. He podido mostrarme tal y como soy, mostrar cómo entiendo y siento las obras que he tocado, sin pretensiones, con honestidad y, como decía antes, poniéndome al servicio de la música. El feedback del jurado y del público fue precisamente que al verme en el escenario sentían que yo no iba a concursar si no a dar conciertos, con personalidad, madurez y conectando con el público, teniendo algo que decir.

Por otro lado, hoy en día hay mucha competencia, hay muchísimos oboístas tocando a un nivel increíble, con una técnica muy depurada. Ganar un concurso tan prestigioso o conseguir una plaza en una orquesta parece casi imposible en algunos momentos. La diferencia la marcan detalles muy pequeños como los que comentaba el jurado o el público. Somos muy pocos los oboístas que hemos conseguido el primer premio de un concurso de este nivel, todos ellos oboístas que admiro, que me han inspirado durante toda mi carrera y que todavía lo siguen haciendo (Lucas Macías, Ramón Ortega, Ivan Podyomov…) Me siento inmensamente feliz y orgulloso de ello, pero también siento una gran responsabilidad. Muchos estudiantes y oboístas me escriben porque escuchan mis videos, para mí es importante transmitir un trabajo honesto, valores profundos y que por lo menos mi trabajo sirva para aportar a la cultura y a la sociedad.

¿Has seguido una rutina especial para prepararte para el concurso?

No he seguido realmente una rutina demasiado especial pero sí que he realizado un estudio pausado y reflexivo. Durante un par de meses antes del concurso estudiaba un poco cada día trabajando muy lento las obras, analizando qué quería comunicar en cada nota. He buscado ser muy consciente de cómo empleo mi cuerpo al tocar, como encuentro mis resonantes, como coloco la garganta y la boca para cantar con mi instrumento. Canto todas las obras antes de tocarlas con el oboe y trato de encontrar esa sensación en el momento de interpretarlas. Esta forma de estudio es la que intento hacer habitualmente pero al tener tanta intensidad de trabajo muchas veces no es posible hacerlo con demasiadas garantías o con calma. Me obligué a no trabajar durante el mes anterior al concurso para poder estar tranquilo, no para estudiar más, pero sí para poder estar con esa calma y consciencia en el estudio.

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Ángel Luis Sánchez Moreno, oboe.

 

¿Qué consejos darías a los estudiantes de oboe?

Creo que la palabra más importante para un estudiante y la que más presente tiene que tener es la PACIENCIA. Me encuentro todos los días con alumnos de todos los niveles y lo más común en ellos es la necesidad de resultados inmediatos. Tienen que comprender que nada se consigue de la noche a la mañana. El oboe es probablemente el instrumento más difícil. Conseguir el sonido que uno busca, la articulación u otros recursos técnicos requiere de muchos años de estudio, mucho sacrificio, dedicación y exigencia. Con el tiempo los problemas técnicos se van superando, lo más importante es que de forma paralela cultiven su vida artística y personal, que entiendan la parte intelectual de las obras que están tocando, que lean, que busquen más allá de las cuatro notas que tengan que tocar. Cualquiera puede llegar a ser un gran intérprete, pero no un gran artista. La música, su significado, su belleza y su transmisión es mucho más importante y compleja que cualquier intérprete.

Por otro lado, algunas veces los objetivos de los alumnos a corto plazo se basan en conseguir entrar en una academia o hacer un máster en una determinada universidad porque se pone de moda y porque algunos de sus compañeros siguen ese camino. Hoy en día hay muchas opciones y muy buenas, a veces parece que si no has pasado por aquellos tres sitios que todo oboísta tiene en la cabeza ya no vas a hacer nada en tu carrera y esto es un error que muchos cometen. Lo importante es que cada uno encuentre al profesor o la academia que mejor potencie su forma de tocar y que más le aporte. Que no traten de compararse constantemente con la carrera que estén llevando otros amigos, que busquen qué es lo que quieren realmente y que se esfuercen por ello, sin excusas, antes o después cada uno va encontrando su sitio. Tienen que ir más allá de lo que ven en redes sociales y de la burbuja que se genera en las conversaciones de pasillo…

Para mi es muy necesario escuchar mucha música, no solo de oboe y no solo clásica. Escuchar los conciertos escritos para otros instrumentos, música de cámara y sinfónica y a poder ser por diferentes orquestas. Música pop, rock, flamenco…

Tienen que ir a muchos conciertos, con la intención de disfrutar y de aprender. Hacer una escucha crítica es muy bueno y necesario, pero no criticar. Todo aquel que se sube a un escenario merece respeto. Que no caigan en pertenecer a uno de esos grupitos que hay después de cada concierto tratando de buscar el error a cada interpretación del solista o de la orquesta queriendo ensuciar su camino y hacer daño. Muchos descargan sus limitaciones o sus frustraciones en los demás. Esto demuestra un gran complejo e inseguridad y ese nivel de frustración y toxicidad solo les perjudicará a ellos mismos. 

Ser humildes les hará siempre intentar superarse y les hará disfrutar de compartir la música con todos los que están a su alrededor. 

 

¿Cuáles son tus proyectos de futuro (próximos conciertos, clases…)?

En los próximos meses estaré trabajando con la SWR Symphonieorchester, haremos un Tour por España en febrero, tocaremos la sexta sinfonía de Beethoven y la Consagración de la primavera de Stravinsky bajo la batuta de Andrés Orozco-Estrada. ¡Seréis todos muy bienvenidos si os acercáis a alguna de las ciudades donde daremos los conciertos!. El resto de la temporada estaré en programas con la orquesta del Teatro alla Scala de Milán, la Orquesta del Teatre del Liceu, la Orchestra Mozart, entre otras o el Festival de Granada.

Continúo también este año con mi clase de oboe en Zaragoza, cada día disfruto más de dar clases, me ofrece un gran aprendizaje y un análisis muy exhaustivo del instrumento, de mi cuerpo y de todo lo que se escucha desde afuera cuando estás tocando. Trato de involucrarme todo lo posible y de intentar darles las mejores herramientas, como me las dieron a mí. Tenemos una clase muy sana, con alumnos muy buenos, y sobre todo con buenas personas, que es lo más importante. 

También formo parte de un proyecto para la grabación de un CD de música de cámara que me hace especial ilusión, estamos en pleno proceso de búsqueda de recursos para llevarlo a cabo y todavía no puedo adelantar nada sobre él. Es un proyecto de un nivel y un valor incalculable, con varios de los mejores músicos de la actualidad y que seguro que gustará muchísimo a todos los oboístas y músicos en general. ¡Ojalá pronto podamos empezar con ello y poder mostrároslo a todos!

 

 

Muchas gracias a Ángel Luis Sánchez Moreno por esta fantástica entrevista. Y gracias a tod@s por leernos!

Puedes leer más entrevistas en nuestro blog.

Nos vemos en www.eg-reeds.com !

 

1 thoughts on “Entrevista con Ángel Luis Sánchez Moreno

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