Mi aula de oboe- Andrés Parada- Conservatorio Profesional «Ramón Garay» de Jaén.

En esta ocasión os vamos a presentar una sección muy importante para nosotros. Se trata de MI AULA DE OBOE. En esta sección de nuestro blog queremos poner en valor la titánica tarea de cientos de profesores de oboe que día a día, se esfuerzan al máximo para forman a las futuras generaciones de oboístas de nuestro país. Desde EG-REEDS os queremos dar las gracias a todos. 

Como os decía MI AULA DE OBOE trata de dar visibilidad a todos los profesores de oboe que quieran contarnos cómo son sus clases de oboe. Si te interesa contárnoslo, por favor ponte en contacto con nosotros en nuestro mail: info@eg-reeds.com o directamente en nuestro WhatsApp: 676628251.

Inauguramos la sección con Andrés Parada, profesor de oboe del Conservatorio Profesional «Ramón Garay» de Jaén. Llevamos tiempo siguiendo a Andrés en las redes sociales y siempre nos ha llamado la atención la manera con la que crea materiales para sus alumnos. Os invito a todos a que visitéis su canal de youtube, su web http://www.minimundooboe.com/ y por supuesto el blog de los oboístas de Jaén. https://oboistasdejaen.wordpress.com/ . Muy interesante visitar su perfil de Facebook, donde semanalmente  y bajo el «Hashtag» de #classicOfTheWeek sube vídeos para animar a sus alumnos a tocar https://www.facebook.com/andres.parada.56

A continuación os dejamos con el artículo que nos ha enviado Andrés sobre cómo trabajan en el día a día en su aula de oboe. Queremos agradecer a Andrés su colaboración. ¡MUCHAS GRACIAS ANDRÉS!

#classicOfTheWeek #semana36 #lunesporlatardeEsperando a Sara…#oboístasDeJaén @cpmramongaray

Publiée par Andrés Parada sur Lundi 11 novembre 2019

#classicOfTheWeek Berlioz, sinfonía fantástica

 

«En los últimos años, los estudios científicos que sitúan a la música en el centro de una educación integral se multiplican. Sabemos que hacer música dispara la actividad en nuestro cerebro, que la música favorece el aprendizaje de las matemáticas, de los idiomas, mejora nuestra motricidad, nuestra capacidad de concentración o enciende nuestra creatividad.

La educación musical actual no puede vivir ajena a todo esto. Nuestra principal preocupación debe ser la formación integral del alumnado: como personas sanas y felices primero, como aficionados a la música en segundo lugar, y como músicos en el sentido más amplio de la palabra en tercer lugar.

A continuación conoceréis cómo se desarrolla la formación en el aula de oboe del Conservatorio Profesional «Ramón Garay» de Jaén. Creemos que no es ni mejor ni peor, ni siquiera distinta a cómo se hacen las cosas en cualquier conservatorio. Esperamos que os veáis reflejados en muchas de las ideas y que otras os sirvan de inspiración. También os invitamos a contactar con nosotros; nos encanta charlar, colaborar y aprender mucho de los demás. Quienes nos dedicamos a la docencia tenemos la responsabilidad de no quedar estancados: investigar, probar nuevas cosas cada día, estar al tanto de qué funciona y qué no funciona en otros lugares, colaborar y poner en marcha lo antes posible cualquier avance que sea beneficioso para nuestro alumnado deben ser cosas habituales en nuestro día a día.

Hay en nuestra clase un calendario de madera, de esos que están formados por varias piezas que tienes que ir moviendo para encontrar tu fecha. Es un objeto que lleva más de 7 años con nosotros, y es muy especial porque representa muchas cosas del aula de oboe.

El calendario nos lo regaló Sara cuando era pequeña. Ahora está en cuarto curso de Enseñanzas Profesionales y creo que nunca ha visto la fecha correcta en él. Las piezas del calendario a veces son ingredientes de cocina, a veces son piezas de construcción, a veces muestran ritmos, … otras veces aparece cualquier hermanita o hermanito por clase y coloca el día y el mes correcto con ilusión, pero como el aula es pequeña y por ahí andamos papás, mamás, oboístas, hermanas, hermanos y amistades, pues alguien termina tirándolo al suelo. Puede que en una de las audiciones/juego que hacemos a alguna compañera o compañero mayor se le ocurra una actividad en la que necesita un número aleatorio; como no tenemos dados a mano, cogemos un par de piezas de nuestro desgastado calendario y las utilizamos para el juego.

El pobre calendario estos dos últimos cursos ha sido relegado a la pequeña repisa de la pizarra, pues tanto la mesa como el piano están siempre llenos de oboes y sobre los altavoces del equipo de música estropeado colocamos siempre otro pequeño reproductor bluetooth, pues no podemos vivir sin los audios. También parece que nuestro calendario quiera ser famoso, pues de vez en cuando se cuela en algún video que preparamos como material de clase, material para utilizar en la asignatura de pedagogía, o material para dar a conocer nuestro instrumento a través de las redes.

Si la vida del calendario os da una imagen de un aula de oboe con bastante interacción social e imaginación, creo que he logrado mostrar lo que pretendía. Una de nuestras metas más importantes es promover la interacción y socialización entre el alumnado. No sólo entre compañeras y compañeros de clase, ni siquiera entre compañeras y compañeros del mismo curso; nuestro esfuerzo por socializar se extiende a nivel vertical, y propiciamos la interacción entre alumnado de diferentes cursos y ciclos y entre alumnado de oboe y de otras especialidades. Sobre todo con nuestras queridas y queridos fagotistas, con los que casi podríamos decir que formamos una sola especialidad.

Calendario del aula de oboe

El cuidado de lo social es un elemento estrechamente ligado a la motivación. Si a mí me encanta el oboe y la música y me dedico a ello eso está muy bien, pero si tengo a una amiga o amigo que también se dedica al oboe y la música y le encanta, por un lado estoy reforzando mi amistad y por otro estoy fomentando mi amor por la música y el oboe. Además, digamos que a mi amiga o amigo le gustan también los videojuegos y compartimos momentos divertidos jugando a los mismos. Estaremos reforzando esa amistad y por ende, también estaremos favoreciendo que nos guste encontrarnos en el conservatorio día sí y día también. Imaginad si introducimos un tercer amigo o amiga en la ecuación, todo se vería aún más reforzado.

Si además de mis amigas y amigos conecto con el profe, conecto con compañeros y compañeras de otros cursos con los que me apunto a una banda, que no tiene nada que ver con el conservatorio…, cada nueva conexión favorece a todas las anteriores. Cada día comprobamos cómo esto se cumple y nos anima a seguir trabajando en lo social. Algo digno de mencionar en el aula de oboe es la normalidad con la que unos y otros aparecen en la hora de clase de sus compañeros y participan de dicha clase. Si alguien tiene una hora libre es muy raro que se quede por los pasillos, ni siquiera jugando en la calle o haciendo deberes. Lo más normal es que se metan en la clase de quien haya en ese momento y participen en la misma. Hay alumnas y alumnos que se acercan por mero placer a la clase de otras compañeras o compañeros un día que no tienen ni que venir por el conservatorio. Hay también antiguas alumnas y alumnos que hacen exactamente lo mismo.

Oboístas y fagotistas de Jaén

¿Y qué hacemos en el aula exactamente? Imaginaréis que no sólo dedicamos nuestro tiempo a leer partituras. En las clases tenemos momentos para improvisar, para componer y para memorizar música. También escuchamos muchos audios e intentamos aprender de los mismos. Por supuesto tocamos piezas de repertorio y leemos partituras, unas a primera vista y otras trabajadas en casa. También dedicamos tiempo a analizar, no sólo la música, sino a nosotras y a nosotros mismos: cómo nos sentimos con lo que hacemos, qué nos gustaría mejorar y qué mantener, cómo podemos llegar a cierto nivel técnico,… Si sois profes y estáis leyendo este artículo, todo lo anterior os parecerá obvio, pues es lo que la legislación pide que hagamos en nuestras clases.

Otra cosa que hacemos en el aula es hablar. Posiblemente una de las situaciones que más puede desmotivar a alguien que va a clase es que la primera frase del profe sea algo así como «a ver, ¿qué has practicado para hoy?», a veces sin mediar un «buenas tardes» Realmente nos puede parecer algo trivial, pero yo creo que la relación entre profesorado y alumnado tiene que ser de cercanía y de confianza. Quizá es un caso extremo, pero imaginad que el profe o la profe nos pregunta esa frase y nosotros vamos con la carga de que ha fallecido un familiar cercano. Habremos perdido una oportunidad de oro para hablar de ello, para liberar en parte nuestro pesar, o incluso para encauzar esos sentimientos a través de la música; podríamos iniciar la clase con una improvisación que exprese cómo nos sentimos, por ejemplo.

Es muy bonito también trabajar a partir de las propuestas del propio alumnado, y es otra de las bases de nuestro trabajo. En la propia programación animamos al alumnado a proponer música, encontrar nuevas partituras, preparar propuestas didácticas o crear artículos interesantes en sus blogs. Si profes, alumnado y familias tenemos claro a dónde queremos llegar, podremos utilizar cualquier música para conseguirlo, no es algo indispensable que el profesor elija todo el repertorio y todas las actividades del curso. Añadiría, cuantas menos elija el profe, mejor, todo el mundo se motiva con lo que le gusta, ¿por qué no aprovecharlo?

Como docentes tenemos la obligación de tener muy claras las metas a las que queremos llegar, así que podemos aprovechar todas las propuestas del alumnado para llegar a dichas metas. Seguramente sea necesario añadir algunas actividades, piezas o audiciones para completar los huecos que nos van a quedar sin cubrir al trabajar de esta forma, y será una labor muy bonita y creativa para nosotros.


Descarga las partituras aquí.

Siguiendo la idea anterior, es también muy importante que el alumnado trabaje de forma absolutamente enfocada. Si practicas todos los días el oboe vas a mejorar, seguro, pero si practicas todos los días el oboe y además lo haces con objetivos concretos en tu cabeza, vas a mejorar mucho más rápido y de forma más eficiente. Una forma elegante que hemos encontrado para perseguir este ideal es el mirar siempre la programación desde los criterios de evaluación. Desde pequeños intentamos ser conscientes de lo que queremos conseguir, evitando un lenguaje complicado y apoyándonos en la creatividad del propio alumnado. Los objetivos a lograr para todo el curso cuelgan de las paredes en la forma que ellas y ellos han decidido dibujarlos. Además, todas las semanas revisamos lo bien que vamos en tres de ellos, para poder dedicar una atención más específica.

La gente de Enseñanzas Profesionales trabaja con una aplicación de móvil en la que se ven reflejados los objetivos del curso también. Conforme se van superando van cambiando de color y podemos ver nuestra nota a cada instante en la misma aplicación. Cada cual elige qué trabajará durante la semana, qué objetivo y objetivos tratará de superar y qué estrategias seguirá para lograrlo.

Y por último, y porque es lo más importante de todo. Trabajamos la música a partir de la música. Es decir, nuestro punto de partida siempre es la escucha. ¿Imagináis que alguien va a aprender un idioma y sólo lo hace a través de texto? Siempre hemos escuchado que la música es un lenguaje universal. En realidad es un lenguaje, pero para disfrutarlo tenemos que hacer una inmersión en el mismo; no es lo mismo aprender el lenguaje de la música clásica del Barroco que aprender las convenciones de cualquier estilo de Jazz, o llegar a captar lo que un Yoik pretende transmitir.

La audición es fundamental en nuestras clases. Solemos acompañarla de actividades de movimiento o juegos y solemos preparar dichas actividades para favorecer la comprensión de la música con la mayor profundidad posible. Intentamos tocar junto a los audios, tratando de encontrar la sonoridad que se nos propone y después tratamos de pasar todo lo aprendido a otras piezas del mismo estilo o a composiciones propias.

In Walked Bud, T. MonkCursos de Perfeccionamiento 2019 Concierto de improvisación en escenario improvisado 😉@cpmramongarayMaripepa Contreras Gámez#oboe #oboelife

Publiée par Andrés Parada sur Lundi 25 février 2019

Quizá aquí no termina todo, pero no es mi intención aburriros. Espero que entre tantas líneas alguna idea os haya sido de utilidad o de inspiración. Muchas gracias a Eric por dar visibilidad a nuestro trabajo, y espero que este artículo, con muchos otros, contribuya a que se conozca la labor de tantas y tantos magníficos docentes que dedican su vida a la enseñanza del oboe».

Andrés Parada. Profesor de oboe en el Conservatorio Profesional «Ramón Garay» de Jaén.

minimundooboe.com

 

 

Sobre Andrés Parada.

Andrés Parada Calero. Desde hace más de 10 años es profesor de oboe en el Conservatorio Profesional «Ramón Garay» de Jaén.

Ha trabajado en escuelas y conservatorios de Castilla-La Mancha, Madrid y Andalucía. Como intérprete ha sido miembro de varias orquestas jóvenes (JONDE, Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid…), ha colaborado en estudio y en directo con conjuntos de cámara y orquestas profesionales (Proyecto Mockba, Sinfónica de Madrid…). Sin dejar de lado la práctica diaria del instrumento y la interpretación, en la actualidad sus intereses van encaminados hacia la pedagogía, especialmente la aplicación de metodologías activas en la clase de oboe. En 2015 obtiene el diploma Dalcroze por el Instituto Joan Llongueres de Barcelona. Actualmente está embarcado en diversos proyectos pedagógicos, en los que intenta jugar con el movimiento y la música; las propias clases de instrumento en el Conservatorio, clases para niñas y niños desde 4 años en la asociación “Jaén Jazzy” (en la cual coordina la sección infantil, la “Jazzy Young Cat’s”), o la preparación de materiales didácticos innovadores junto a varios compañeros del Conservatorio son algunos de ellos. Con el afán de difundir la importancia de la música y la educación musical, crea y mantiene el blog Mini Mundo Oboe (minimundooboe.com).

 

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